Bernabéu de pie ante Iniesta

Pocos han tenido la felicidad de que en un Clásico te aplauda el Bernabéu

(Ronaldinho, 2015)

No hace más de diez años el fútbol nos regaló uno de los primeros nudos en la garganta que todo buen culé del nuevo milenio experimentaba. Con un marcador 0-3 y un partidazo a su  favor, el coliseo merengue le dedicó una muy merecida ovación al portoalegrense más feliz del mundo, Ronaldinho, el mago del amago. Ahora, después que el FC Barcelona ha logrado colocarse en el podio histórico del fútbol, nos ha regalado otra anécdota con sabor a júbilo.

Dejando atrás el regocijo que los blaugranas sentimos tras otro clásico a favor, quiero resaltar lo que probablemente dio más felicidad que aquel póquer de goles. Me gustaría dedicar estas líneas para apreciar y vanagloriar a ese jugador que, seas del Barça o no, no puedes evitar querer. Andrés Iniesta Luján, de Fuentealbilla, Albacete es el jugador que todo equipo desearía tener entre su plantilla. De su debut ya han pasado casi quince años y aún tiene ese espíritu de campeón con un palmarés digno de una leyenda.

Esta temporada pasó a convertirse en primer capitán después de la partida de Xavi Hernández, dejándolo como el jugador con más minutos en el equipo y relegando también la responsabilidad de representar dignamente a todos los grandes que formaron parte de La Masia. Y por lo sucedido ayer, queda claro que está cumpliendo su trabajo estupendamente. Allí, en el Bernabéu, casa de su acérrimo rival, un gran eco resonó por todo lo alto. No importó ni el resultado, ni la historia de deslices de dos equipos destinados a ser némesis. A un cuarto de dar por concluido el partido, la magia de Andrés Iniesta fue reconocida por el Santiago Bernabéu.

Andrés Iniesta recibió múltiples muestras de respeto al ser aplaudido por los aficionados del Real Madrid al abandonar el terreno de juego. Poco importó su contribución con el tercer gol en contra. Y si el cariño de tus fanáticos sabe a gloria, el reconocimiento de tus rivales debe ser sublime. Pero todo las ovaciones son más que merecidas para el del dorsal 6. El manchego ha sido la definición del buen fútbol. ¿Por qué? Por todo. Porque se lo merece, por su humildad. Por ese minuto 116 donde desgarró nuestras cuerdas vocales mientras su taco regaló a los amantes del fútbol ibérico el único Mundial en su historia. Por la maravillosa e implacable trayectoria. Porque al verle jugar no podemos evitar que las comisuras de nuestros labios se eleven y nuestro corazón se acelere… Por todo y más ¡Grande eres Don Iniesta!